30/6/18

Ataúd de Guerrero



Creí despertar sobresaltado a una hora imprecisa de la madrugada. No pude volver a conciliar el sueño, un sueño que quizás en realidad nunca tuve. Desvelado por las afiladas garras de una pesadilla de grotesco rostro, ahora volvía a sentir de nuevo su lóbrega y vacía presencia. La pesadilla que era eterna, la pesadilla que siempre estuvo allí, emergió de la capa más profunda de mi mente cuando creí estar durmiendo de nuevo.